
La cuota mensual a pagar depende de tres factores: el importe del préstamo, el tipo de interés y el plazo. El mejor préstamo es el que mejor se adapta a las posibilidades del contratante de la deuda.
Con la Tabla de Cuotas, el prestatario puede observar fácilmente cómo varía la cuota mensual a pagar a medida que se aumente o se reduzca el plazo. A mayor plazo, menor cuota. Es importante buscar la comodidad en el pago de las mensualidades pero sin caer en el error de alargar el vencimiento más allá de lo estrictamente necesario.
¿Cómo se utiliza la Tabla de Cuotas?
Es muy sencillo. Elija de la primera columna el tipo de interés del préstamo que le han ofrecido y el plazo en años que desee y vea la cuota mensual por cada 6.000 euros que resulta para ese tipo y plazo.
Por ejemplo, un préstamo hipotecario a un tipo de interés del 6% y a diez años supone una cuota de 67€/mes por cada 6.000 euros. Ese mismo interés pero a veinte años de plazo en lugar de a diez, supondría una cuota de 43€/mes, es decir, que alargando el plazo diez años y con el mismo tipo de interés -6%- el pago mensual se reduce en 24 euros. Veamos otro ejemplo con un tipo de interés más elevado, del 12%. A diez años, la cuota mensual es de 86, importe que se reduce a 66€/mes si se aumenta el plazo hasta veinte años, es decir, que el ahorro total es de 20€/mes.
Como se puede observar, a medida que el tipo de interés es más alto, el ahorro que supone alargar el plazo de amortización se va reduciendo hasta el punto de que, con tipos más elevados de los que aparecen en la tabla, realmente no compensa ampliar el plazo de amortización a partir de determinados niveles.
Diferentes tipos de cuotas
Según la periodicidad del pago se pueden identificar varios tipos de cuotas: mensuales, trimestrales e incluso semestrales. La cuota incluye parte del capital que se amortiza y los intereses correspondientes. Desde este punto de vista se puede distinguir entre:
- Cuota constante
Esta es la más frecuente y consiste en que el importe de los intereses se va reduciendo en una cuantía proporcional a la amortización del capital.
- Cuota creciente
En este caso, la cuota va aumentando cada año un porcentaje prefijado. Tiene la ventaja de que se paga menos al principio pero, lógicamente, la carga aumenta en el futuro. Su inconveniente es que se pagan más intereses.
- Cuota decreciente
Justamente lo contrario. Se amortiza siempre la misma cantidad de capital de forma que los intereses se van reduciendo progresivamente y el total a pagar va descendiendo. El inconveniente es que al principio se paga más.
También se puede establecer un periodo de carencia. Se denomina así al periodo en el que el titular del préstamo sólo paga intereses y no amortiza capital. Se suele ofrecer por un plazo corto -uno o dos años- al iniciarse la operación con el fin de hacer más cómodo el pago inicial del préstamo.
FUENTE: Colegio de Registradores de la Propiedad y Mercantiles de España. |