Entre las declaraciones realizadas el pasado mes por el secretario general de la Asociación Española de Banca (AEB), Pedro Pablo Villasante, en rueda de prensa para presentar los resultados de los bancos españoles durante los primeros nueve meses del año, y las del presidente de la Confederación Española de Cajas de Ahorro (CECA), Juan Ramón Quintás, realizada el mismo día en un desayuno organizado por la Asociación de Periodistas de Información Económica respecto de la crisis financiera internacional se evidencian algunas discrepancias.
Por una parte, el máximo responsable de las cajas, las instituciones que más créditos han concedido en esta fase de expansión de la deuda, especialmente en el sector inmobiliario, consideran que si las cosas no cambian los resultados se pueden ver afectados el próximo año. Por eso, el pasado martes comunicaban a través de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) que van a recortar sus beneficios para hacer dotaciones y estar prevenidos.
Según los últimos datos de la CECA, Caja Madrid, por ejemplo, había multiplicado por seis hasta octubre su volumen de provisiones, en tanto que La Caixa lo había duplicado, lo que confirma que las entidades empiezan a atisbar posibles bajadas.
Mientras tanto, la banca se desmarca y destaca la fortaleza de su balance en un mensaje de tranquilidad que contrasta con las crisis de bancos como UBS, BNP Paribas, Royal Bank of Scotland, Deutsche Bank, Citigroup... Sin embargo, Pablo Villasante, presidente de la AEB, se muestra optimista y prevé una caída del Euribor en los primeros meses de 2008, una vez que los bancos presenten sus cuentas auditadas y tengan claro a qué entidades y en qué medida se puede prestar dinero.
Pablo Villasante destacó también que el fenómeno de las hipotecas ‘subprime’ o basura es ‘externo y extraño’ para la banca española, ya que según los últimos datos el beneficio conjunto de bancos y cajas en los nueve primeros meses del año superó los 21.730 millones de euros, casi un 21% más que en el mismo periodo de 2006.
Esta discrepancia de quienes están en el mismo sector puede explicarse, según los analistas financieros, por el hecho de que las cajas están más expuestas a los promotores, y la desaceleración del sector inmobiliario no les beneficia precisamente.
El propio Quintás consideró que la crisis hará menos cómodo en España el cambio de ciclo del mercado de la vivienda, ya que las condiciones actuales pueden precipitar esa desaceleración que se esperaba suave y controlable.
Otro factor relevante para comprender estos planteamientos encontrados es que mientras las cajas no cotizan en Bolsa, los bancos sí lo hacen, por lo que afirmar continuamente en público que no hay problema alguno se torna necesario para no alarmar a los accionistas.
De momento, frente a otros bancos estadounidenses y europeos, cuya cotización bursátil se ha visto muy perjudicada por la crisis, las entidades españolas han demostrado su solidez y sus acciones no han estado tan castigadas en Bolsa, puesto que todo lo perdido en el momento más candente de la crisis, lo han recuperado con creces.
En cualquier caso, aunque los bancos opten por presentar una situación inquebrantable, incluso Villasante reconoce que hasta marzo de 2008 no se aclarará la situación. Será entonces cuando todas las entidades hayan presentado sus resultados anuales perfectamente auditados y cuando se rebaje la tensión en los mercados, fruto de la falta de confianza en unos bancos internacionales que han ido reconociendo muy lentamente las pérdidas que les ha supuesto la crisis. |