Durante los últimos doce meses, el decrecimiento del consumo de cemento se sitúa en el 25,7% en España, las plantas productoras están teniendo que reajustar sus turnos de producción y en algunos casos se han visto obligadas a parar. Parte de la estrategia para superar esta coyuntura ha consistido en aumentar sus exportaciones, que han crecido en el mes de enero un 22,3% con respecto al mismo mes de 2008 -un 103% si se toma como referencia los últimos doce meses-.
A pesar de la caída de la demanda, se han importado 6,8 millones de cemento y clinker en el último año de países no firmantes del Protocolo de Kioto, es decir con menores requisitos medioambientales. Estas importaciones suponen un incremento en las emisiones globales de CO2 que se evitarían si se consumiera cemento fabricado en una de las plantas integrales españolas, que cuentan con las mejores tecnologías disponibles en el mercado y que lideran en ranking en eficiencia energética.
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