Durante la etapa de bonanza, cuando las casas se revalorizaban por encima del 10% cada año, suscribir una hipoteca por más del 80% del valor de tasación de la vivienda no era tan arriesgado como ahora porque al cabo de 12 meses la relación entre la cuantía del dinero prestado y el valor del inmueble (RPV), volvía a estar por debajo de ese temido 80%. De hecho, ese fue el mecanismo que utilizaron numerosos hogares para continuar endeudándose y financiar con préstamos hipotecarios productos de consumo como coches, viajes y toda clase de bienes duraderos.
La situación es completamente diferente ahora, los precios de las casas ya registran caídas nominales del 3,2% de promedio, según la estadística del Ministerio de Vivienda. En estos momentos, con las malas previsiones macroeconómicas a la vista, los inmuebles se están depreciando, es decir, perdiendo valor, ya que la demanda de pisos ha caído bruscamente, por lo que quien quiera vender una vivienda tendrá que competir ofreciéndola a un precio muy ajustado. En España el Banco de España ha comenzado a publicar datos relativos a la composición de la cartera hipotecaria procedentes de la información que facilitan las entidades y las escrituras de compraventa, la media de los nuevos hipotecados ha obtenido sus préstamos por el 60,2% del valor del inmueble, por lo que sólo con rebajas de precios superiores al 40% rozarían la quiebra técnica. |
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