Las modificaciones en la Ley de Ordenación del Territorio, en la Ley Reguladora de la Actividad Urbanística y en la Ley del Suelo No Urbanizable, así como el diseño territorial del Plan de Acción Territorial de Castellón que prepara el Consell, nos da una oportunidad única para solventar uno de los graves problemas que afectan al Sector Cerámico: la carencia de suelo ordenado apto para la implantación de grandes factorías.
La concepción del “polígono industrial cerámico” no puede limitarse a ser la estructura tradicional prevista en la ley estatal, ni la que, con sustanciales mejoras ha desarrollado la Comunidad Valenciana. Los diseños de ciudad industrial que proponen los municipios del “triángulo de la cerámica” (l’Alcora, Vila-real, y Onda), tanto a iniciativa directa de los Ayuntamientos como los polígonos gestionados por SEPES o SEPIVA, se limitan a ofrecer un producto inmobiliario destinado a la pequeña y mediana empresa, pero está lejos de solucionar el grave problema que afecta a las grandes industrias cerámicas.
Estas grandes factorías azulejeras en el caso de las más punteras en el sector exigen superficies asimilables a polígonos enteros, para colmar sus necesidades, o como mínimo entre unas pocas absorben grandes superficies. Lo cual provoca que los polígonos “estándar”, diseñados al amparo del Reglamento de Planeamiento sean excesivamente caros, por prever porcentajes de suelo dotacional viario muy altos, y consumir mucho suelo en zonas verdes que son a su vez difíciles de mantener e imposibles de disfrutar. El diseño de redes de suministro y alcantarillado se encuentra sobredimensionado por estar pensado para la industria intensiva y no extensiva.
El problema de las zonas verdes en polígonos industriales no ha sido resuelto. Bien es cierto que el 10 % exigido por la ley para estos espacios en el caso de grandes polígonos industriales suponen, por lógica, grandes parques que implican a su vez una gran oportunidad para los municipios, que obtienen gratuitamente grandes espacios públicos. Pero estas grandes superficies están mal ubicadas al situarse dentro del mismo sector, demasiado lejos de los núcleos urbanos para posibilitar el uso de los ciudadanos, y lo que, es peor, rodeados de industrias cerámicas, que impiden su correcto disfrute, y siempre colocados en espacios inservibles incluso para los propios polígonos.
Con el sistema actual todos pierden: los industriales van reduciendo su valiosísimo, escaso y necesario suelo, y los ciudadanos disponen de grandes zonas verdes, descuidadas, lejanas e inutilizables.
La revisión del marco urbanístico valenciano debería considerar la necesidad de establecer un sistema específico para este tipo de industrias cerámicas. Por otro lado, el Plan de Acción Territorial de Castellón no podría ayudar a ordenar con un sentido más lógico el desarrollo urbanístico-industrial de la Plana Baixa y l’Alcalatén, impidiendo mediante el consenso de las poblaciones afectadas, la carrera por el suelo industrial en que nos hallamos inmersos.
En definitiva, veremos si las industrias cerámicas son capaces de hacer entender a la administración su especial problemática. Saldríamos todos ganando. |
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