Mi madre viene a vivir conmigo y necesito adaptar mi vivienda para su silla de ruedas. ¿Cómo debo hacerlo?
Ana María Franch. Betxí
Es evidente que las necesidades de accesibilidad se incrementan, sobre todo en los casos en que el inquilino utilice silla de ruedas, ya que hay que redistribuir los muebles y dimensionar los espacios de acuerdo a nuevas medidas. Elementos arquitectónicos como la instalación de rampas o barandillas permiten una mayor facilidad de movimiento para ancianos, invidentes, etc.
El primer punto a tener en cuenta en una vivienda es la anchura de las puertas, la cual debe superar los 80 centímetros para permitir el paso de una silla de ruedas, mientras que las zonas de paso tienen que superar el metro. Otro elemento importante es el revestimiento de suelo y paredes, es conveniente que para ello se utilicen materiales resistentes a choques y ralladuras. Aconsejamos usar azulejos cerámicos para el suelo y evitar la colocación de alfombras ya que pueden propiciar resbalones e incómodos tropiezos.
A la hora de situar lo interruptores hay que tener en cuenta que, sentado en una silla de ruedas, los ojos quedan a una altura de entre 110 y 130 centímetros. Para poder ubicarlos con más facilidad pueden llevar un marco luminoso, lectura de braille u otro sistema que indique su localización.
Respecto a las ventanas y puertas, es preferible que estas sean correderas para que no se abran hacia dentro, donde se encuentra la persona. Además, así ocuparán menos espacio dando más metros a la casa. Los picaportes de las puertas deben ser de manivela, nunca de pomo, ya que este siempre implica un peor agarre.
Los cuartos más complicados de adaptar son la cocina y los baños, al tener medidas más ajustadas. Lo ideal sería que pudiésemos realizar un giro de 170 centímetros libres dentro de cada habitación. Respecto al baño habrá que jugar con elementos pequeños: el lavado es preferible que esté a una altura de unos 80 centímetros y que su grifería sea de estilo monomando; el inodoro debe disponer de soportes laterales y de un espacio lateral similar al de una silla de ruedas para que esta pueda caber y además, la persona impedida pueda trasladarse lateralmente al inodoro con la ayuda de los soportes abatibles. En cuanto al tema de la higiene, es preferible el plato de ducha enrasado al suelo, pero si no es posible hay un asiento especial a motor adaptado a la bañera que eleva y sumerge a la persona.
Respecto a la cocina, es aconsejable que todos los electrodomésticos estén a una altura adecuada y sean de fácil apertura. El fregadero debe tener espacio en su parte inferior para permitir trabajar a una persona sentada. La altura habitual de la encimera de la cocina es de unos 90 centímetros que, en estos casos, es preferible reducir hasta unos 75-80 centímetros para poder tener una mayor accesibilidad. |